Los motores diésel tienen fama de robustos y duraderos, pero también acumulan una serie de averías características, muchas de ellas relacionadas con los sistemas anticontaminación que se han ido incorporando en las últimas dos décadas. Conocer los síntomas de cada una te puede ahorrar tanto dinero como disgustos.

Inyectores sucios o desgastados

Es probablemente la avería más habitual en diésel con cierto kilometraje. Se produce por la acumulación de residuos en los orificios de los inyectores, provocando una combustión deficiente.

Síntomas a vigilar:

Cómo prevenirla: mantener los intervalos de cambio de filtro de combustible recomendados por el fabricante y evitar repostar en gasolineras de dudosa calidad ayuda a reducir el riesgo de forma notable.

Válvula EGR obstruida

La válvula de recirculación de gases de escape (EGR) reintroduce parte de los gases del escape en la combustión para reducir emisiones. Con el uso, especialmente en trayectos urbanos cortos, tiende a acumular carbonilla y agarrotarse.

Síntomas a vigilar:

Cómo prevenirla: alternar trayectos urbanos con trayectos de autovía de forma regular ayuda a que el motor alcance temperaturas y regímenes que favorecen la limpieza natural del sistema.

Filtro antipartículas (FAP/DPF) obstruido

El filtro antipartículas retiene el hollín generado por la combustión, y necesita “regenerarse” periódicamente quemando esas partículas a alta temperatura. Si el coche se usa mayoritariamente en trayectos cortos, esa regeneración no siempre se completa.

Síntomas a vigilar:

Cómo prevenirla: de vez en cuando, un trayecto de al menos 20-30 minutos por autovía a régimen constante ayuda a completar el proceso de regeneración de forma natural.

El turbo

Es la avería considerada más seria de las cuatro, tanto por su coste de reparación como por el riesgo de dañar el motor si se ignoran los primeros síntomas.

Síntomas a vigilar:

Cómo prevenirla: respetar el tiempo de “enfriado” del turbo (no apagar el motor inmediatamente después de un trayecto exigente, dejándolo al ralentí unos segundos) y usar el aceite recomendado por el fabricante son las medidas preventivas más eficaces.

Cuándo acudir al taller sin esperar

Si el testigo de avería del motor parpadea (no fijo, sino intermitente), o si notas pérdida de potencia brusca acompañada de ruidos anómalos, no conviene demorar la visita al taller: seguir circulando en esas condiciones puede convertir una reparación moderada en una mucho más costosa.