La Inspección Técnica de Vehículos vive en 2026 uno de sus cambios de criterio más relevantes de los últimos años, con la entrada en vigor de un nuevo manual que busca terminar con las diferencias de interpretación entre unas estaciones y otras.

El Manual 7.9: un mismo criterio en toda España

Desde el 1 de enero de 2026 está en vigor la versión 7.9 del Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV, que sustituye a la versión 7.8 del año anterior. Su objetivo es unificar los criterios técnicos que aplican todas las estaciones del país, reduciendo la arbitrariedad que hasta ahora permitía que un mismo defecto se calificase de forma distinta según el centro donde se realizara la inspección.

Las causas de rechazo más habituales

Según los datos del sector, la distribución de los defectos graves detectados en la ITV se mantiene bastante estable año tras año, con el alumbrado como principal motivo de rechazo:

El testigo del motor, cada vez menos tolerado

Uno de los cambios de criterio más comentados por los talleres es el tratamiento del testigo de avería del motor. Antes, un testigo encendido sin síntomas evidentes al conducir podía pasar como una advertencia menor. Con el nuevo manual, si el testigo permanece encendido tras el arranque o indica una incidencia relevante relacionada con emisiones o gestión electrónica, puede convertirse en motivo directo de rechazo.

Lo que se avecina: la normativa Euro 7

De cara a noviembre de 2026, está prevista la entrada en aplicación de exigencias adicionales derivadas de la normativa Euro 7, que endurecerá las pruebas de emisiones incorporando, entre otras cosas, la medición de partículas procedentes del desgaste de frenos y neumáticos, no solo del tubo de escape.

Trucos para no suspender

Antes de acudir a la ITV, revisar en casa con una linterna el estado de todas las luces, comprobar la presión y el desgaste de los neumáticos, y llevar el coche con el motor ya caliente (un trayecto de 15-20 minutos antes de la cita ayuda al catalizador a trabajar en condiciones óptimas) son los gestos más sencillos para reducir el riesgo de un suspenso evitable.