El cuadro de instrumentos de un coche moderno puede llegar a mostrar más de 60 testigos distintos, pero por suerte no hace falta memorizarlos todos: entender el código de colores y conocer los más frecuentes es suficiente para reaccionar correctamente en la mayoría de situaciones.
El código de colores, la clave para no equivocarte
Antes de fijarte en el icono concreto, fíjate en el color: es la información más importante para decidir qué hacer.
- Rojo: indica una situación grave que requiere atención inmediata. En muchos casos, lo más seguro es detener el coche en un lugar seguro en cuanto sea posible.
- Amarillo o naranja: señala una anomalía que debe revisarse pronto, pero que normalmente permite seguir circulando con precaución hasta llegar a un taller.
- Verde o azul: son testigos meramente informativos (luces encendidas, intermitentes activados, control de crucero conectado), sin relación con ninguna avería.
Los testigos rojos más importantes
Presión de aceite (forma de lámpara de aceite). Si se enciende en rojo, indica que la presión de aceite es insuficiente. Circular en estas condiciones puede dañar el motor de forma grave en cuestión de minutos: lo recomendable es detener el coche de inmediato y apagar el motor.
Temperatura del motor (termómetro). Un testigo rojo de temperatura indica sobrecalentamiento. Continuar circulando puede provocar daños serios, como una junta de culata dañada. Detén el coche, apaga el motor y espera a que se enfríe antes de comprobar el nivel de refrigerante.
Batería / sistema de carga. Si se enciende en rojo mientras conduces, indica que el sistema de carga no está funcionando correctamente. El coche puede seguir funcionando un tiempo con la energía residual de la batería, pero conviene dirigirse a un taller lo antes posible antes de quedarte sin energía por completo.
Frenos. Puede indicar desde que el freno de mano está puesto hasta un nivel bajo de líquido de frenos o un fallo en el sistema. Si se enciende junto con una sensación de frenada más blanda de lo habitual, no continúes circulando y busca asistencia.
Los testigos amarillos más comunes
Avería del motor (silueta de motor). Indica una anomalía detectada por la centralita, desde algo tan simple como un tapón de combustible mal cerrado hasta un problema de emisiones. Si el testigo está fijo, normalmente puedes seguir circulando con normalidad hasta la revisión; si parpadea, reduce la velocidad y acude al taller cuanto antes.
ABS. Indica que el sistema antibloqueo de frenos no está operativo, aunque el sistema de frenado convencional sigue funcionando. Puedes seguir conduciendo, pero con más precaución, especialmente en superficies deslizantes.
Control de tracción / ESP. Suele encenderse de forma intermitente cuando el sistema está actuando en una superficie resbaladiza, lo cual es normal. Si permanece fijo, indica que el sistema está desactivado o presenta una avería.
Presión de neumáticos. Señala que uno o varios neumáticos tienen una presión distinta a la recomendada. Conviene comprobarla lo antes posible, ya que circular con presión incorrecta afecta tanto a la seguridad como al consumo.
Qué hacer si no reconoces un testigo
Si aparece un icono que no reconoces, la mayoría de manuales de usuario incluyen una tabla completa con todos los testigos posibles para tu modelo concreto. Muchas aplicaciones de fabricante también permiten consultar esta información desde el móvil. Ante la duda, y especialmente si el testigo es rojo, la opción más segura siempre es reducir la velocidad y parar en un lugar seguro antes de seguir investigando la causa.



